La ciudad. Guillermo Zysman. La Ciudad de diario La Capital
18 de diciembre del 2018

Una cábala increíble en la tarde del milagro de Maxi Rodríguez

Una cábala increíble en la tarde del milagro de Maxi Rodríguez

domingo, 23 de octubre de 2016.

Quiero contarles un cuento mágico. Futbolero. Tiene como protagonista al Newell's de mi vida que hoy ganó el clásico, de visitante, en tiempo de descuento y cortó una racha incómoda. Los otros actores de la historia son mi hermano, mi mujer y yo mi mismo. Con mis cábalas increíbles, inexplicables, insoportables y esquizofrénicas.
En tiempos de cepo a los visitantes en el fút­bol, ver el partido contra el rival de siempre por la tele es una invitación a sufrir. Y a pensar que al estar lejos no se puede hacer nada.
Y si, soy de los locos futboleros que pensamos que besándonos la camiseta, haciendo cuernitos o lo que sea influimos en el resultado.
Esta vez decidí que no iba a ver el partido. Estaba en Roldán con mis dos hijos y mis dos sobrinos. Adentro de la casa mi hermano y mi mujer eran los encargados de transmitir las sensaciones del encuentro con gritos, insultos, alaridos y movimientos que a la distancia trataba de descifrar.
En los 90 minutos reglamentarios me cansé de inventar juegos para los chicos. Desde preguntas y respuestas, dígalo con mímica, escondidas, gimnasia deportiva y lo que la imaginación podía ofrecer en medio de un cuerpo y alma coptado por un partido que no veía.
Las cábalas se iban incrementando. Me autoimpuse ver el reloj para saber cuántos minutos iban no más tres veces por tiempo. El tema fue que, en el complemento agoté mi crédito a los 20 minutos.
Hice promesas a granel, la más brava fue correr todos los días durante una semana 10 kilómetros. La verdad, pensé que no lo iba a tener que concretar.
Hasta acá nada distinto a mis casi 40 años de locura leprosa. Lo que sigue es épico, emocionante. Se me pone la piel de gallina de nuevo.
Yo intuía que el partido se terminaba. Gaby, mi hermano, me crita "Guille vení". Entro a la casa, dubitativo. "Falta un minuto y tenemos un corner a favor, por como jugamos es como un penal", me dice Mica forzándome a ver esa última jugada.
Quedarme implicabar romper la cábala de no ver el partido para ayudar a la causa. Algo hizo que cambiara de opinión. Ahora lo sé, el destino.
No muy convencido me quedé frente a la pantalla. Centro de Maxi, cabezazo de Formica y de nuevo Maxi. Gol, milagro y explosión. Explosión descomunal, ensordecedora, alocada, incontenible. Abrazos, griterio, emoción. Y si, unas lágrimas.
Entre tanta locura pregunto cuánto falta. Gaby dice un minuto más. Otra vez afuera. Hasta que escuché el grito de la celebración.
Y me volví de Roldán pensando que mi aporte, viendo solo una jugada del partido fue casi tan importante como el gol de Maxi....

Más notas en Recomendados

Todas las notas en Recomendados

Javkin: "Tuve un accidente grave que me enseñó la precariedad de la vida"
Javkin: "Tuve un accidente grave que me enseñó la precariedad de la vida"
No es la grieta. Falta tolerancia con el que piensa distinto
No es la grieta. Falta tolerancia con el que piensa distinto
Las mañana de La Ocho se renuevan con nombres propios
Las mañana de La Ocho se renuevan con nombres propios
Advierten que ver series en exceso afecta el sexo en la pareja
Advierten que ver series en exceso afecta el sexo en la pareja
El Banco de Santa Fe entregó cien viajes entre sus clientes
El Banco de Santa Fe entregó cien viajes entre sus clientes
Una cábala increíble en la tarde del milagro de Maxi Rodríguez
Una cábala increíble en la tarde del milagro de Maxi Rodríguez
Más de 5 mil corredores le pusieron color a una nueva edición de la Maratón del Puente
Más de 5 mil corredores le pusieron color a una nueva edición de la Maratón del Puente
La tibieza de un gobierno que parece temer al debate
La tibieza de un gobierno que parece temer al debate
Contrapunto con Víctor Hugo Morales por los casos de corrupción en el kirchnerismo
Contrapunto con Víctor Hugo Morales por los casos de corrupción en el kirchnerismo